El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, endureció este lunes su postura contra el narcotráfico y las pandillas al plantear su combate con mayor polarización, nulas posibilidades de negociación, así como más "mano dura", en un discurso en el que alabó el "modelo Bukele" como caso de éxito.
"O son los narcos o somos nosotros (...) Está demostrado en nuestro país y en el continente que a las pandillas no se les gana negociando ni se les vence abriendo espacios de diálogo", señaló Mulino durante la graduación de casi 800 nuevos agentes de las fuerzas de seguridad.
El presidente panameño siempre ha mostrado un mensaje claro contra las pandillas, al vincularlas directamente con el narcotráfico y la violencia. También ha prometido una cárcel de máxima seguridad, drones para vigilar los barrios azotados por la criminalidad, además de mayor tecnología y recursos para los policías.
Su política de "mano dura" fue aplicada desde inicios de su mandato, bajo un plan de "liberar a Panamá de las pandillas", pero este año ha aumentado progresivamente el tono contra las mismas, en medio de una oleada de violencia que vive el país, presuntamente ligada a disputas territoriales de bandas.
"Se les combate con la fuerza, con detenciones de acuerdo con la ley, con aislar y con la determinación de un Estado que no está dispuesto a retroceder. Repito, al final la realidad es una sola. ¿Son ellos o somos nosotros?", sostuvo este lunes Mulino.
Expuso, además, que la lucha contra el narcotráfico es más eficaz bajo la coordinación regional, en especial con el 'Escudo de las Américas', una alianza impulsada por EE.UU. este 2026 para combatir el narcotráfico, los carteles y el crimen organizado transnacional, a la que Panamá está adherida.
En su discurso, aplaudió el "modelo Bukele", una estrategia de seguridad contra las pandillas apoyada así popularmente en referencia al presidente salvadoreño, Nayib Bukele, que se basa en mayor presencia militar, detenciones masivas y endurecimiento penal.
"Los casos exitosos como El Salvador no se basaron en tratar a los presos como víctimas, sino en hacer cumplir la ley con rigurosidad y firmeza. Quienes golpean a ancianos, quienes violan, quienes amedrentan a las personas de bien, deben ir presos, y cumplir su condena en un estado de derecho", señaló Mulino.
También arremetió contra supuestos críticos del endurecimiento de las políticas antipandillas en Panamá, en unas palabras que recuerdan al discurso de Bukele: "Este fin de semana veía una discusión sobre los derechos de los presos y pensaba sobre la entrega de elementos y los controles que eran excesivos. Cuando veo esto me pregunto, ¿dónde quedan los derechos de las víctimas?".
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